Regalo

“No mas secretos, aquella fue una larga promesa que decidimos mantener, pero aun cuando lo aclaras parece que no sé absolutamente nada.”

Capítulo I

Capítulo II




II: Lo averiguaré por mi cuenta

No pudo dormir esa noche; por mas que lo intento simplemente las ideas seguían en su mente sin intención de dejarlo en paz ¿Qué podía ser lo que estaba tramando Nezumi? ¿Qué era aquello que deseaba y por lo cual ahora tenía que trabajar de más para obtenerlo? Siendo sincero, él preferiría saberlo para así ayudarle, después de todo odiaba verlo tan cansado, de hecho odiaba todo lo que tuviese que ver con Nezumi agotado o malherido, quería verlo siempre bien… quería que todas las partes de su cuerpo permanecieran intactas y que nunca sufriera algún daño.

Para él eso era completamente normal de sentir, después de todo Nezumi era el objeto de su afecto de una forma que no podía explicar.

Lo miraba dormido en su lado de la cama, extrañamente esa noche no lo pateo ni una sola vez, es mas, escasamente se movía cosa que era completamente extraña considerando el hecho que por noche recibía al menos un mal golpe… eso quería decir que en verdad estaba cansado.

Shion estaba analizando sus posibilidades; ya había prometido que no iba a meter la nariz en los “asuntos que no le convenían” aunque claro, para él ese asunto por supuesto que le convenía, después de todo quien estaba involucrado era su persona mas importante, aunque este fuera un cabeza hueca que no entendía tal hecho. Por ende terminó maquinando la conclusión de que aquello era un asunto que le convenía después de todo… aunque si el otro descubría que iba a estar vigilándolo no sería muy feliz, por lo que debería mantenerse cauteloso.

Por un leve momento el albino pensó en que quizás sería un poco acosador aquello… pero luego descartó la idea ¡todo la hacía por su bien! Por supuesto que sí, si había algo que atormentase al ojigris él sería el primero en enterarse y hacer algo al respecto, además si no lo hacía iba a mantenerse preocupado por ese asunto hasta que se lo dijera y no creía que la espera fuese algo muy bonito. Era raro; usualmente con cualquier otro tipo de objetivo él se consideraba una persona bastante paciente en realidad, pero cuando se refería a cierto actor ya la cosa radicaba totalmente, sabía que tenía un efecto inmediato sobre él, y no debería quejarse o decir algo al respecto puesto que él mismo fue quien así lo quiso, es mas era feliz de una forma más compleja de lo que se pudiese llegar a explicar, quizás algún día lo entendería, pero si no era así tampoco le molestaba.

Mañana mismo pondría en marcha el plan a si se ganara una buena reprimenda, todo por la causa.

X

Apenas observó que su presa salía de casa empezó a buscar entre su ropa… que no había precisamente algo nuevo, pero encontró un suéter que no usaba mucho sumado a un pequeño gorro que utilizó en días que le daba vergüenza su nueva apariencia, quizás con eso no resaltaría tanto entre la multitud, con todo puesto más una bufanda que cubría su cuello y parte de la cara salió de casa en busca de la respuesta que necesitaba, quería saber que podría estar haciendo en ese instante que requiriera de tanto tiempo y esfuerzo ¿Qué podía obtener de ello? ¿Ya las obras no eran suficientes? No podía ser… si bien sabía que sus fans pagaban bastante bien por verlo, no lo bastante como para vivir en el lujo, pero si para hacerlo modestamente normal.

Quizás era eso: Nezumi quería darse algún tipo de lujo que no podía con sus ingresos normales ¿pero qué clase de cosas podría querer el actor? Shion se puso a pensarlo mientras continuaba siguiéndole el rastro, quizás fuera algo de ropa… o zapatos ¿un reloj acaso? Era bastante difícil adivinar. Sabia de buena mano que el actor era bastante vanidoso en lo que a su aspecto físico se refería sin mencionar el obvio conocimiento que tenía el mencionado sobre su propio atractivo y como sacar provecho del mismo, pero el menor simplemente no se imaginaba si eso aplicaba también a lo que usaba particularmente, el juraba que no era así… o quizás al no tener dinero nunca se había dado la oportunidad de averiguarlo.

Inevitablemente acabó imaginándoselo en un elegante atuendo, como solían vestir aquellos que salían a veces en las vallas publicitarias que en raras ocasiones veía; un traje formal no muy grande que tallara su envergadura, el cabello suelto, un sombrero pequeño que le hiciera resaltar, la sonrisa ladina que solía poner en algunas ocasiones… toda la imagen mental lo hacía perderse en sus ensoñaciones sin notar demasiado hacia donde caminaba ni que estaba haciendo ya, es que pensar así… derrepente sintió que sus mejillas se encendían en rojo ¡no debería estar fantaseando en medio de la calle cuando estaba en medio de una importante misión! Para su mala suerte, terminó chocando con una persona… justamente la persona que estaba siguiendo.

No sabía en qué lugar estaba, no recordaba haber visitado aquella parte del Bloque Oeste, el más alto al notar el choque se giró para observar al causante de la molestia, notando de esa forma los ojos carmesí que conocía más que nadie en el mundo.

- Shion ¡pero qué demonios haces aquí! –espetó obviamente molesto mientras, al verse descubierto, el contrario quitó entonces la bufanda de su rostro con resignación

- Ahh yo… Hola – saludo sin saber que decir o argumentar – te fuiste esta mañana sin comer… digo yo…

- Claro que si comí, pero por lo que veo eres un príncipe malcriado incapaz de obedecer una orden simple ¿no es así? ¿por qué no me extraña? – se sobo las sienes mientras cerraba los ojos – eres un caso, ni siquiera deberías estar por estos lugares, si los ladrones piensan que tienes dinero tendremos un problema

- ¿Por qué habrían de pensar eso? – el cuestionamiento fue acompañado por un ladeo cabeza sumado a un evidente rostro de curiosidad

- Por estos lugares solo viene la gente con el dinero suficiente como para comprar lo que venden – entonces Shion se percató que en las tiendas a su alrededor solo vendían joyas, algo extraño pues pensaba que no podría conseguir ese tipo de cosas por aquellos rumbos

- Entonces… ¿Qué haces aquí?

- Venía a pagar algo – resopló con algo de molestia – ya que el señorito le gusta arruinar sorpresas – de mala gana sacó la mano del bolsillo de su chaqueta señalando entonces una vitrina, en la que estaban salvaguardados varios anillos

Shion vio todos con fascinación ¡eran realmente lindos! Seguro que sea cual sea el que Nezumi había escogido se vería increíblemente elegante en sus dedos, de eso no cabía la posibilidad de duda alguna.

- ¡Que bonitos! ¿comprarás uno? Seguro se te verá muy bien – afirmó ante la estupefacta cara del contratrio

- ¿Se me vera muy…? –pero antes de terminar Nezumi entendió que Shion, en su inocente y tonta cabeza pensaba que la joya era para él, cambio el semblante de inmediato siguiéndole el juego – oh… por supuesto que se me verá bien, todo se ve bien en mi –afirmó sonando lo más natural posible mientras se encogía de hombros –ahora mejor vamos a casa ¿sí?

- Vale

De manera que ambos chicos salieron felices después de todo: uno pensando que había resuelto correctamente el enigma tras tanto misterio, y el otro con el alivio de que su sorpresa no halla sido arruinada.



Posted 2 months ago


I: ¿De verdad estas bien?

El albino llevaba días registrando un patrón de comportamiento extraño en su compañero: se veía demasiado tranquilo por decirlo de alguna forma, sin contar que se iba de casa sin decir nada, por supuesto que esto era algo que hacia en el pasado pero que desde su nuevo encuentro no había ocurrido por nueva cuenta, en resumen Shion se encontraba preocupado.

Revisó por nueva cuenta el libro que había estado leyendo ese día mirando sin ver realmente las palabras allí registradas ¿como podía concentrarse? Cuando algo que concernía a Nezumi se le metía a la cabeza era muy difícil sacarlo si no investiga a fondo que era lo que estaba sucediendo, cosa que por supuesto iba a hacer sin rechistar ni un momento mas.

Guardo los lentes que ahora adornaban sus carmesí orbes a la hora de leer, no pudo salir ileso de todo el lío que había ocurrido, sin embargo tampoco era del todo malo, una vez cerrado el libro empezó con lo importante: averiguar que era lo que estaba ocurriendo. Sin duda alguna él era un experto en el tema ya que las pocas veces en las que su sentido común percibía que algo estaba ocurriendo no podía simplemente dejarlo pasar, sin mencionar que todo lo que tenía que ver con cierto muchacho de orbes verdes le ponía el triple de alerta.

Esa noche llego mas temprano que de costumbre a casa; no había señales de nada fuera de lugar, si tenía que ser honesto todo estaba quizás demasiado tranquilo, aunque tampoco es como si eso no fuese algo normal. El pequeño Hamlet sintió la presencia del muchacho y se acercó hasta su pie mientras subía rápidamente hasta llegar a su hombro, Shion sonrió con natural dulzura mientras rascaba la cabeza del pequeño animal.

- Buenas noches Hamlet ¿no ha pasado Nezumi por aquí hoy? – el roedor dejo soltar un chillido leve acompañado por una negación con su cabeza, Shion no pudo hacer mucho mas que suspirar – entiendo, no te preocupes seguro ha de estar ocupado ¿no crees? Aunque esta semana no ha estado mucho por aquí…

Y eso no le gustaba nada, nada de nada.

Se sentó por unos minutos en el sillón ¿y ahora que podía hacer? Quizás si salía a buscarle lo encontraría, pero tampoco tenía demasiadas ganas de darse una aventura por esas horas y mucho menos solo, por lo que simplemente se recostó en el sofá y, sin saber que era presa del cansancio, acabo por lanzarse a los brazos de Morfeo quién sin mas lo recibió por un buen rato.

No supo mas de si mismo por al menos un par de horas hasta que sintió una mano intentando sacarlo de las profundidades de la inconsciencia, parpadeó abriendo al fin los ojos encontrándose con las orbes grisáceas de su compañero quien le miro de forma pacifica, cosa que era en definitiva algo bueno.

- Su majestad ese no es un buen lugar para tomar una siesta ¿lo sabe no es así? –las mejillas del menor se tiñeron en un suave rosa mientras se rascaba los ojos levantándose del mueble que había servido como cama por un buen par de horas

- No es como si fuera la primera vez que duermo en el sofá Nezumi

- Pero llevabas bastante tiempo sin hacerlo en realidad, así que puedes entender lo que quiero decir ¿no es así? –desde el fondo del pecho del albino se pudo escuchar un suave resoplo, quizás tenía razón aunque no iba a darle gran importancia al asunto… es mas, ahora que lo recordaba tenía un asunto mas importante que resolver

- Nezumi ¿Dónde estabas? –el mencionado alzó una ceja, escéptico - ¿por qué esa expresión?

- No es que sea muy usual en ti preguntar ese tipo de cosas, es más… ¿qué?

- Yo pregunté primero – respondió cruzándose de brazos y haciendo un gesto de inconformidad con su expresión facial – estas raro

- ¿Raro?

- Llegas tarde y no dices nada… digo, nunca dices nada y lo sé pero es diferente y realmente quiero saber que pasa – la mano del muchacho subió desde el lugar en donde estaba encerrada hasta llegar al cuello contrario, aquél gesto incluso ahora causaba una inmediata tensión en el cuerpo del de cabello oscuro, sin embargo ahora no generaba el temor que en tiempos pasados creaba… bueno, quizás no al mismo nivel que antes – sabes que si pasa algo malo yo quisiera saberlo, no me gustan las cosas ocultas y menos de ti y…

- Shion, si algo pasara ya te lo habría dicho no mas mentiras ¿recuerdas? Además yo cumplo mis promesas – el mas alto retiro la mano que aun reposaba en su cuello con suavidad – y no hagas eso que me pones de los nervios

- Pero Nezumi…

- Vale, vale tu ganas, si pasa algo pero no es nada malo si es lo que piensas –se dejo caer a su lado en el sofá mientras las orbes del contrario ahora brillaban en curiosidad – solo he trabajado extra un poco, eso es todo

- ¿Por qué? – bueno, él sabía perfectamente que no podría librarse de esa pregunta así que a su ver no le molestaba demasiado

- Esa es una buena pregunta –dejó que su cabeza cayera en las piernas contrarias, recostándose tranquilamente allí – supongo que existe un objeto material que he de adquirir y que mis ingresos naturales no pueden costear

- ¿Puedo saber de que objeto se trata? –viéndolo desde su posición el otro negó, Shion entendió que quizás no debería molestar con ello – ya veo, en tal caso no te sobre exijas demasiado ¿si? Te ves algo cansado y eso no es saludable.

- Ya, lo tendré en cuenta sin embargo no prometo nada – Shion no contento con su respuesta infló una mejilla mientras una risa suave y mas bien ligera resonaba desde el pecho bajo él – es importante ¿si? Aunque no necesito para presionarme si eso quiero

- Claro que no lo necesitas – un tanto ofendido respondió observando hacia otro lado –pero… ¿contigo no se puede ganar, cierto?

- No, no se puede –acabó por levantarse de sus piernas mientras se dirigía hacia el baño –pero haz de prometerme una cosa

- ¿Prometer? ¿Qué? –ahora la curiosidad nuevamente reinaba en él, ese tipo de cosas era algo que no oía a diario y menos de sus labios

- Que no te estarás preocupando por idioteces que no conciernen a ti ¿vale? Además… quizás pronto te diga que ocurre, pero solo si eres buen chico y comes todos tus vegetales – ahí estaba el Nezumi de siempre ¿por qué tenía que ser así? Aunque tampoco podría negarse a su petición

- Entendido, y los comeré si saben bien –con el tiempo había aprendido a saber que responder a sus indirectas, el otro simplemente se encerró en el baño sin saber que ahora el foco de la curiosidad de Shion se había encendido alarmantemente; tenía que saber de que se trataba todo aquello.



Posted 2 months ago


A special birthday present

La escasa cantidad de amigos que poseía la rubia la hacía una completa inexperta en el tema de los cumpleaños: es decir, a duras penas regalaba algo a sus hermanas cuando estas cumplían y no lo hacía con mucho gusto que se diga, por ello ahora estaba en una encrucijada… ya que esta vez quería entregar un presente para alguien que si le importaba y cuya opinión valía oro para ella (por mucho que le costase admitirlo) ¡es más! Si tenía suerte, podría hacer que el muchacho saliera de su cascarón y la invitase a salir.

La simple idea la hacía feliz en el fondo de su ser.

En fin, ella era la única culpable de que le gustase el muchacho más “imposible” de toda la academia, pero es que a sus ojos era tan lindo: todo un caballero, como le habían enseñado debía ser el hombre perfecto, sin mencionar que cada vez que hablaba con él no salía con alguna babosada como usualmente pasaría con cualquier otro chico, no, él era completamente diferente, siempre tenía una respuesta asertiva, siempre estaba de buen humor para con ella, siempre tenía la palabra justa y era adorable como solo él podía serlo.

Se dio cuenta de esto cuando, de un tiempo a ahora, se sonrojaba como nadie cada vez que le veía pasar cerca de ella, le sonreía o tan siquiera le saludaba: según sus compañeras era demasiado obvia, pero él, como buen hombre, no lo notaba, o al menos eso le parecía a ella. Quizás tuviese que ver con el hecho de que cada vez que él intentaba hablar en otro tono ella acababa por revelar una actitud un tanto arisca que no era su culpa, es solo parte de su personalidad, y luego terminaba por recriminarse en su habitación el ser tan torpe ¡con un chico tan bueno! Así que, lamentablemente, ella también tenía gran culpa de la situación en la que se encontraba.

Por lo que, aunque fuera solo su amiga, hoy todo sería diferente, bueno… en realidad no. Era el cumpleaños del muchacho en cuestión y llevaba días con el pensamiento de que quería regalarle algo, cualquier cosa… pero solo cualquier cosa que fuera del agrado de él, y he allí donde radicaba el gran problema de la inglesa: ¿Qué podía regalarle? No estaba del todo segura, por sus charlas conocía algunas cosas que le llamaban la atención al mayor, pero no tenía ni idea de nada en concreto y eso la tenía en penurias.

Pensó a preguntarle a sus hermanas pero descartó la idea de inmediato: cualquiera de ellas simplemente, sumado a darle terribles e inutilizables ideas se burlarían de ella, lo cual era algo que ella no quería en lo absoluto. Era allí donde estaba otro gran problema ¿por qué podía contar con tan poca gente para estas cosas? Paula no estaba por las cercanías, seguramente estaba ocupada en su club, Sakura era también buena opción, al ser familiar del chico seguro que sabía sus gustos… pero la japonesa estaba ocupada con el club de tiro al arco, que el día de hoy tenía su demostración.

¡Qué bueno, buenísimo era todo este asunto!

Acomodó sus gafas mientras caminaba con el ánimo por el subsuelo, necesitaba una idea, algo… de verdad necesitaba algo. Una vez leyendo uno de los mangas que él le presto había leído algo sobre que, cuando querías de verdad a alguien, debías prepararle algo que viniera de tu corazón, comida… comida.

¡Comida!

Alice corrió pensando que era la mejor idea de la vida, eso era, le prepararía un pastel y se lo llevaría, entonces lo comerían juntos y asunto arreglado, pero que idea tan maravillosa. Estaba tan feliz que no cabía en sí de la emoción mientras corría por los pasillos en búsqueda del club de cocina, allí estaba todo lo que necesitaba sin contar de que tenían libros de recetas y demases, era lo bueno de estudiar en un instituto como aquél. Luego de correr por casi la mitad del campus llegó a su objetivo con una clara mueca de superioridad, sonrió al verle vació… pero al entrar su sonrisa se fue en una clara mueca de dolor:

Y allí estaba la cara de rana, horneando quien sabe qué cosa con su expresión sonriente de siempre, Alice crujió los dientes en frustración mientras, de igual modo ingresaba al lugar, cosa que no pasaría desapercibida por la francesa

- Oh, sí pero si es Kirkland, creo que se ha equivocado de lugar – exclamó con sorna, observando en dirección a la inglesa

- Bonnefoy… que linda sorpresa – el sarcasmo era evidente, mientras sobre su uniforme colocaba uno de los delantales que estaba allí colgado –no me molestes, estoy muy ocupada

- Mmm… verás, como encargada de la cocina debo vigilarte pues todos sabemos que en la cocina eres un inminente peligro, cherié –se acercó hasta la otra mientras le ignoraba buscando los recipientes – no puedo permitirte quemar el lugar

- ¡No voy a quemar nada you idiot! Y-yo… es más ni tengo porque decirte que vine a hacer tsk – admitía que quizás no era la mejor cocinera del mundo… pero en dulces era otra cuestión completamente distinta

- Oh, qué carácter, pero verás Kirkland… si estás aquí estarás bajo mi supervisión, y no porque lo diga yo, lo dice el comité estudiantil, así que entenderás –se subió al mesón viéndole con una sonrisa llena de sorna

La inglesa suspiró en resignación mientras empezaba a soltar todo su dichoso plan, ya la francesa de todas formas lo sabía, si ella era del club de “molestemos a Alice hasta hacerla enojar” sin embargo, con ella tenía una… relación extraña, muchos podrían llamarle amistad, aunque ellas jamás aceptarían ese término, sin embargo así estaban las cosas. Luego de haber entendido la francesa, como buena “amante del amor” encerró a la anglosajona en brazos que forcejeaba por ser soltada.

- Oh, pequeña Alice ha sido flechada por cupido ¿no es mona?

- Gabrielle you wanker! ¡exijo que me sueltes! ¡suéltame!

- Ok, ya te suelto –hizo lo pedido, la inglesa no era nada linda – ahora ¿Qué harás?

- U-Un pastel d-de chocolate con fresas… eso

- Bien, pero como de igual modo no confió en ti te ayudaré, solo por no ver mi querida cocina en ruinas por supuesto

- … Estúpida

Y, como amenazó/prometió la inglesa no pudo quitarse de encima a la francesa, tanto que quizás se sintió un poco mal porque, a pesar de que el postre se veía realmente delicioso, no era del todo suyo… pero bueno, nimiedades, a la próxima le haría un pastel ella solita y se lo daría de nuevo, de momento tenía su regalo y eso le bastaba.

Gabrielle empujó a Alice fuera de la cocina mientras la despedía con una mano, esta gruño nuevamente antes de irse en búsqueda del japonés, preguntándose en donde podría estar dio varias vueltas al instituto, incluso preguntándole a los demás donde podría estar y… nada, absolutamente nada ¿Dónde pudo haberse escondido?

Después de caminar por un largo rato notó que el timbre de salida estaba indicando la culminación de las clases, y todos estaban yéndose ya ¿tanto le había tomado hacer el bendito pastel? Alice suspiró, ahora no sabía qué hacer, ni siquiera su compañero italiano sabía dónde estaba y eso la ponía de malas, al ver ya media escuela vacía acabó por resignarse, yendo hasta un árbol cerca de la salida y sentándose bajo el, con el pastel a un lado suyo mientras subía las piernas a la altura de su pecho abrazándose a ella mientras contenía las ganas de llorar ¿y si no lo había conseguido porque estaba con alguien más? No debería importarle, después de todo ella siempre había estado sola ¿no? Que importaba… si él estaba con alguien más… no para nada.

Sin embargo, un grito a la lejanía le distrajo, haciéndole levantar el rostro con la mirada llena de lágrimas sin salir.

- Alice-san… ¡Alice-san! Al fin la encontré – exclamó mientras jadeaba un poco por el trote, ella secó sus ojos al verlo bastante sonrojada por la situación

- M-Mr Honda… usted…

- Ludwig-san me dijo que me estaba buscando, di vueltas… por toda la academia… buscándola, pero no sabía dónde estaba e irla a llamarla… -pero antes de proseguir sintió los brazos de la rubia rodeando su cuello, haciendo que él se sonrojase de igual modo - ¿A-Alice-san?

- Yo… le he hecho un regalo –lo soltó, para luego tomar el pastel y extenderlo a él con un poco de brusquedad mientras miraba al suelo – f-feliz cumpleaños, espero que le guste

Una sonrisa abarcó el sorprendido rostro del nipón mientras sostenía con ambas manos el postre, no podía negarse simplemente, después de todo se trataba de la señorita Alice, por la cual profesaba un especial aprecio por sobre todas las damas de la academia.

- Muchas gracias, de verdad apreció mucho el gesto Alice-san – una sonrisa un tanto torcida pero de inminente felicidad se dibujó en el rostro de la chica, antes de sentir como su mano era tomada por la del otro - ¿le gustaría que comiéramos juntos?

- Ehh… si… ¡sí! ¡por supuesto! –afirmó siguiéndole justo a su lado sin soltar su mano, sintiéndose más dichosa de lo que pudiese expresar con palabras.

Si, lo sabía, no podía haber planeado nada mejor que eso.




stymestobsession: excelente fics de No 6 *----* espero que no sea solo eso ><

Para ti, he aquí una adorable imagen.

En cuanto a lo otro pues… los amo, me encantaría escribir mas de ellos, sin embargo debo esperar que mi musa coopere </3 pero intentaré hacer alguno otro /o/.



Posted 10 months ago


Afmæli

- ¿Einar, Einar donde estas?

La preocupación era evidente en los ojos verdes de la pequeña, que por más que buscaba entre los pasillos del gran salón simplemente no daba con el paradero del chico de cabellos grises ¿Dónde había terminado a dar?

Llevaba una cajita finamente decorada por ella en sus manos, en realidad necesitaba encontrarle, después de todo había pasado todo un día terminándolo, y no era algo que hiciera por cualquiera… solo esperaba que al islandés le gustase el color lila, no le había hecho una pijama rosa solo porque eso era un gesto casi exclusivo con su hermano, pero de cualquier forma… de verdad tenía que encontrarlo.

Había preguntado al joven Noruega por su paradero, el cual se limitó a negar con la cabeza luego de explicar que hacía un buen rato que no sabía donde podría encontrarse, con una ligera reverencia se despidió del rubio para continuar con su búsqueda ¿a quién mas podía preguntarle? Si su hermano mas cercano no lo sabía dudaba que alguien mas conociera donde se encontraba.

Por su parte el mencionado se encontraba en el baño con el rostro algo helado, un regalo se encontraba entre sus manos mientras lo veía con preocupación ¿será a que Lily le gustarían ese tipo de cosas? A pesar de que llevasen poco tiempo juntos jamás se había detenido a reparar demasiado en esas cosas ¡no porque quisiera ser poco detallista! Era solo que aun le costaba, eso sin contar que el gesto en si le daba vergüenza. Sin embargo conociendo el carácter de la germana dudaba que su dulce corazón no aceptara un detalle que viniera con cariño de su parte… se sonrojó aun mas por el hecho mientras se daba fuerzas mentalmente, solo tenía que salir del baño y encontrarla, sonreírle como ella solía hacerlo y darle el regalo… eso era todo ¡no debería ser tan difícil! Pero vaya que así se sentía.

Tras mucho pensarlo al fin salió del cuarto de baño con todo el valor puesto en sí mismo, vamos que era un hombre; no podía temer por algo como eso, con esa idea en mente caminó robóticamente en busca de la chica a la que, con una sonrisa no tardó en hallar. Ella suspiró en alivio ¡alabado sea el señor que Islandia estaba con bien! Con un tenue rubor en sus siempre blancas mejillas se acercó hasta él.

- Joven Is… E-Einar, he hecho esto para usted – con pasitos suaves llegó frente a él extendiendo el paquete – yo… eh… f-feliz… quiero decir… Ich liebe dich – bien, así todo era siempre mas fácil ¿no? El nórdico enternecido recibió el paquete antes de que, con su diestra, tomase el mentón del aun más ruborizado rostro germano.

- Lo acepto a cambio de que aceptes el mío Liech… Lily –aun le costaba dejar los formalismos, pero poco a poco lo haría, deposito su regalo en las manos enguantadas de la pequeña y feliz rubio antes de que, sin dejar de mirar a los lados primero, depositara un suave beso que sellara el dulce momento –ég elska pig, lítill Lily

Y así ambos con una sonrisa inocente, juntos de la mano, acabaron por celebrar su primer aniversario.




Delirio

La habitación ofrecía una privacidad que en ojos de alguien ajeno se sentiría casi envidiable, a pesar de vivir en el meollo del infierno aun se tenían el uno al otro, cosa que le bastaba a ambos aunque el más alto difícilmente aceptaría, al menos no a viva voz. Por otro lado el menor descansaba al pie del sofá en donde, con una sutil sonrisa se despedía de dos niños quienes le hacían compañía, pero que esa vez habían tenido que efectuar su salida mas temprano que de costumbre pues su madre así lo había ordenado, ninguno sabía cual sería la exacta razón de aquello.

Sion se despidió de los niños agitando su mano, mientras las habituales mascotas de la casa descansaban en diferentes lugares; uno en su pierna, el otro en su hombro, y el último no se encontraba en casa, probablemente en esos momentos estaba con su amo. Al ver la hora ladeó la cabeza con inocencia ¿no era momento para que ya Nezumi apareciese en casa? Era extraño, a veces llegaba tarde pero por lo general al menos le decía temprano en la mañana algo como “no me esperes” o “no te preocupes” si quizás estaba de buen humor, pues bien sin pensarlo dos veces y por mas inercia que cualquier otra razón se levanto del suelo no sin antes estirar sus extremidades y dirigirse a la improvisada cocina.

- Quizás debería preparar algo, seguramente Nezumi llegue cansado ¿no creen chicos? –las pequeñas ratitas simplemente hicieron un ruido de afirmación, mientras que la sonrisa del chico se hacia mas amplia – tomaré eso como un si, veamos… ¡una sopa de arroz! Y compré algo de pan de camino a casa, seguro que con eso basta – tampoco es como si tuvieran demasiado dinero como para costear algo mejor, pero sabia que su compañero no diría nada malo al respecto

Busco el delantal improvisado que había hecho días atrás (por el cual se gano una senda carcajada del de cabello oscuro, pues pensaba que solo era una de las tantas excentricidades del ahora albino) y empezó a poner manos a la obra, encender el caldero con agua, buscar el arroz, algunos aliños que había oído daban mejor sabor y que aun mas importante había podido costear el mismo con el dinero de su trabajo y, mientras tarareaba una melodía cualquiera repasaba mentalmente los pasos a seguir, no quería que el otro se burlara con que hacía daños irreversibles a su intestino.

Eso era al principio, ya no… al menos eso quería creer.

Mientras terminaba al fin con su creación pudo escuchar un ruido afuera, como los pasos de alguien acercándose, pensaba que eran imaginaciones suyas hasta que efectivamente la puerta fue abierta dando paso a una figura un poco mas alta que la suya, ojos grisáceos que simplemente le causaban fascinación aunque enmarcados en un semblante que hizo que el contrario ladease la cabeza ¿eran ideas suyas o Nezumi se veía… algo decaído? Decidió entonces que era momento de actuar, no soportaba verle mal o algo por el estilo.

- ¡Bienvenido a casa! Nezumi ¿estas bien? –de inmediato el otro sonrió de forma ladina, casi irónica, pero el chico simplemente no capto si con ello quería enviarle un mensaje no verbal

- ¿Cómo me ve su majestad? –se despojo de su capa así como de su suéter, simplemente lanzándolo al sillón, a Sion aun así le parecía extraña su actitud –podríamos decir, que hoy fue un día poco elegante… -y acompañado de su afirmación vino un ataque de tos que evidentemente no paso desapercibido por el albino, quien bajo la llama del caldero para dejarlo simplemente ahí mientras apresuraba a acercarse al contrario

- ¿Poco elegante? ¿en donde te metiste? ¡te enfermaste! –para confirmar sus palabras acercó su frente a la contraria, que como pensaba se encontraba hirviendo ¿Cómo no noto el sonrojo en sus mejillas antes? Se sentía inútil, él quería cuidar de Nezumi así como, que aunque lo negara, sentía que el otro cuidaba de él, y cada vez que sentía que no daba la talla simplemente quería patearse, eso no estaba bien, debía dar mucho mas de su persona -¡estas hirviendo! Ven, ya casi esta la sopa y puedo preparar un té… ¡N-Nezumi! –el mencionado negaba con la cabeza mientras que con una mezcla entre pereza, sueño y agotamiento se dejaba caer en el sofá, llevándose en el proceso el cuerpo que se encontraba frente a él

- ¿Cuántas veces he de repetirte que eso es solo señal de que estoy vivo? En la mañana pasara –nuevamente una preocupante escena de tos acompaño a sus palabras, mientras que el menor intentaba soltarse de su agarre, no por gusto… solo quería cuidarlo

- ¡Pero tienes tos y podría empeorar! ¿Qué tal si es algún virus o peor? ¡no puedo dejarte así! Nezumi suéltame, mínimo dejame traer la cena ¿si? –el otro negaba con la cabeza, mientras insistía en no soltar su cintura –hazme caso, al menos esta vez… por favor

- Quédate conmigo Sion –aquellas palabras lo dejaron fuera de lugar, o quizás solo lograron que elevaran la guardia ¿había escuchado mal acaso? Ladeó la cabeza sintiendo su rostro muy cerca del suyo, perdiéndose por unos minutos en su mirada, aquellos ojos que parecían el centro de una tormenta, simplemente le era inevitable perderse en ellos cada vez que los veía –tu eres todo lo que necesito para mejorar, tu eres mi cura –las mejillas del albino se tiñeron de inmediato en carmín ¿pero que clase de cosas estaba diciendo? Seguramente… no se daba cuenta de que… no podía ser

- Nezumi estás delirando por la fiebre – dejo que su mano recorriese una de las mejillas contrarias la cual al contacto se sintió hirviente, haciendo que su dueño inevitablemente cerrara los ojos por la inercia y el gusto que provocaba aquel simple roce – al menos… al menos duerme un poco ¿si? Ya habrá tiempo luego de que digas alguna otra cosa, en todos tus sentidos

- Que escéptico es su majestad –sin abrir los ojos el mayor sonrió, mientras se dejaba abatir por el cansancio – hasta mañana

- Hasta mañana –susurró con ternura simplemente, mientras esperaba a que el otro acabara de dormirse para poder soltarse de su agarre y prepararle algo de tomar, no lo dejaría simplemente allí enfermo sin mas que el sueño

Era un cabeza dura, ojalá se diera cuenta de eso algún día.




shoudoualarm: De casualidad encontré tu tumblr y debo decir que me encantaron tus fanfics de Digimon c:

ASDF, muchas gracias ;_;

Pues como ya entre a vacaciones quizás me ponga a escribir más /o/ aunque de momento no tengo inspiración de que personajes escribir Uu.



Posted 10 months ago


Y a todas esas personas lindas que siguen el blog/rebloguean posts

Los amo <3.

Si quieren algun fic pueden pedirlo, el fin de semana me pondré a escribir algo para distraerme un poco así que acepto opiniones.




Videojuegos

- No pienso hacer eso, Len

- Pero Einar es divertido… es un buen ejercicio

- ¡He dicho que no! Q-Que ejercicio va a ser si solo estaremos saltando como locos

- No es saltar, es mover el cuerpo al compás de la música, es, como que relajante

- Ya dije que no

- Cada vez que vienes a mi habitación nos ponemos a jugar videojuegos ¿ahora porque tanta negación?

- ¡Porque ese no me gusta! ¿quieres verme haciendo el ridículo?

Llevaban mas de media hora discutiendo por el mismo asunto, como todas las tardes desde que empezaron a salir (aunque el islandés se negaba a entender que esa era realidad) se habían reunido en la habitación del asiático a jugar cualquier cosa, ya habían superado desde algunos rpg hasta juegos de terror, que debían admitir que a veces estaban demasiado subidos de tono, sin embargo la disputa esta vez era por el hecho de que al castaño se la había ocurrido una genial idea: colocar el tapete del wii y practicar k-pop con el dance dance revolution, y por supuesto que esto no le gusto al albino en lo mas mínimo.

¿La razón? Sencilla: el islandés se negaba a hacer algo que involucrase el mover su cuerpo a un paso sincronizado, y mas con música rápida… según él sería un completo asco y aquello solo constataría un objeto de burla por parte del asiático.

Acabó por lanzarse a la cama mientras se negaba a ver a la cara del otro, ya le había dicho que no jugaría esa cosa y cumpliría con su palabra, por su lado Len suspiró mientras se sentaba justo a su costado, mirándolo ahí tirado, pareciese como si estuviese armando un berrinche, no diría que era típico de él pero… bueno, sí, a veces lo hacía. Se inclinó un poco sobre su cuerpo para poder susurrar a su oído, al menos podía sacar provecho a su posición.

- Pandita ¿y si me ves haciéndolo y te demuestro que no es tan difícil, que dices?

- Ya te dije que no me llames así… y no hay forma de que me convenzas a hacer el ridículo en esa cosa

- Vamos, la pantalla te dice que hacer, no es la gran cosa –como pudo sacó las fuerzas para hacer que volteara a verle –di que si

- … -El islandés acabó por soltar un largo suspiro acompañado de un asentimiento –muéstrame como es esa cosa… p-pero no te prometo nada.

Con una sonrisa de satisfacción su acompañante se acercó hasta encender la consola e introducir el cd ante la mirada fastidiada del albino, aquella sería una tortuosa y larga noche si de verdad tenía que hacer eso, lo mas “triste” del asunto es que, de tanto escuchar ese estilo de música en el reproductor del asiático había acabado por tomarle gusto, al igual que en caso contrario el otro había tomado gusto por el black metal y las cosas bizarras que cantaba Bjork.

De algún modo, como fuego y hielo podían coexistir, quizás esa era la razón por la cual aceptaba tanta tontería.

Puso una canción aleatoria ante la mirada entre escéptica y molesta del ojivioleta, poniéndola en un nivel que le dio escalofríos al leer ¿no pretendería ponerle ese nivel en dado caso que el jugase también cierto? Con menos razón haría tal estupidez, es que era fuera de toda lógica que… oh por Odín, fue que no podía ni quitarle los ojos encima. Abrió sus joyas amatistas de par en par apenas el otro empezó a jugar, y mas que jugar se veía exactamente igual a como bailaban los artistas que cantaban esas canciones; lo sabía porque los había visto en videos, joder ¿desde cuando su no… El tipo este era capaz de bailar de esa forma? No tenía sentido alguno.

Se quedó mirándolo cual si estuviera embelesado durante la duración completa de la canción, como era de suponerse, al menos para él, había sacado una puntuación altísima a pesar de que el nivel era bastante complicado, pero claro: seguro que Len llevaba si no eran meses años practicando con esa cosa ¿ahora como iba a pedirle a alguien tan amateur como él realizara semejante proeza? Seguro que ya se le había quemado el último cable que le quedaba bueno en esa loca cabeza suya.

El castaño se dio la vuelta para observar la expresión que adornaría la cara de su acompañante, que, como supuso, era totalmente épica; sus orbes abiertas de par en par con una evidente sorpresa tanto en su mirada como en sus labios. Sonrió complacido mientras se acercaba de nuevo al lugar donde el otro se encontraba sentado, mientras le dedicaba una sonrisa que realmente no podía adivinarse era de satisfacción, diversión o alguna otra cosa.

- Y bien ¿te vas a levantar de allí ya o que?

- Estas enfermo si piensas que voy a hacer eso –se cruzó de brazos, colocando una expresión seria.

- Pero es divertido… ¿por qué te niegas tanto?

- ¡No viste como lo hiciste! –le echó en cara levantándose en el transcurso de la cama para darle la espalda, ofendido –solo quieres que me monte sobre esa cosa para que quede humillado ante tu evidente superioridad –y sin darse cuenta, y antes de cualquier previo aviso, su compañero aprovecho la posición para abrazarlo de espaldas por su cintura - ¡Len!

- Yo jamás querría humillarte Einar –susurró sinceramente en su oído mientras lo aferraba un poco mas a él haciendo que las mejillas del otro se encendieran en un rojo vivo - si te digo que hagamos esto es porque quiero que te diviertas… ya sé que a veces te molesto –el otro bufo recordando todas las estupideces que pasaba por culpa del castaño, mientras el mencionado soltaba una ligera risita –pero esta vez no es para eso, estamos los dos solos, además no es para hacerlo perfecto, es solo para pasar el rato juntos, tómalo como un juego cualquiera ¿Qué dices?

Se dio media vuelta sin salirse de su abrazo, observando a sus ojos y… no pareciera que le mintiera, además sabía que aunque el hongkonés estaba realmente loco no era una mala persona, por lo que simplemente lo dejaría ser esta vez.

- Juguemos entonces –aceptó resignado mientras el otro en agradecimiento dejaba un beso en su mejilla - ¡P-Pero no hagas eso! Y ponlo en un nivel decente, demonios

- Como el pandita lo desee.

Y si, a pesar de toda la charla motivacional como era de esperarse cierto europeo fue épicamente aplastado, pero eso solo hizo que lo hicieran convencerse de que debía practicar mas, cosa que evidentemente el asiático aprovecharía, y grabaría en secreto.




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